Cara y Cuello

BOCIO

GLÁNDULAS SALIVARES

 

BOCIO

El bocio, o bocio tiroideo, consiste en un aumento de tamaño de la glándula tiroides que se caracteriza por la aparición de un bulto en la zona anterior del cuello que suele presionar la tráquea, lo que conlleva una dificultad a la hora de respirar y de deglutir, e incluso puede provocar afonía.

Se suele producir por una alteración de las hormonas de la glándula, por quistes o por una alimentación pobre en yodo. Según las características del bocio se puede clasificar como: bocio difuso, caracterizado por un aumento regular de la glándula; bocio nodular o bocio multinodular, que consiste en el desarrollo de uno o varios nódulos a causa del aumento del tamaño de la tiroides.

Aparte, el bocio puede ir acompañado de hipotiroidismo o hipertiroidismo, asociados a síntomas como nerviosismo, pérdida de peso, intolerancia al frío, piel seca, entre otros. Si se produce el bocio con hipotiroidismo el tratamiento suele ser farmacológico para reducir el tamaño.

En caso de que se produzca con hipertiroidismo, puede extirparse con cirugía, tratarse con yodo radioactivo o con fármacos.

 

GLÁNDULAS SALIVARES

Las glándulas salivales principales, las que generan y vacían saliva en la boca, son tres pares: las glándulas submandibulares, las glándulas salivales sublinguales y las glándulas parótidas.

La cirugía de la glándula parótida, también conocida como parotidectomía, es la operación que se encarga de extirpar los tumores que crecen en dicha glándula. Se calcula que más del 70% de dichos tumores son benignos (no cancerosos) pero hay que analizar cualquier bulto que se detecte.

Dependiendo del tipo de tumor que sea, de su tamaño y de su ubicación, se practican diferentes variantes de esta intervención. Las más comunes son la parotidectomía superficial o la parotidectomía total, con conservación del nervio facial, que también implica un vaciamiento ganglionar. 

Las glándulas salivales también pueden presentar otras patologías, las más comunes son: la sialolitiasis, que es la obstrucción de las glándulas salivales a causa de la presencia de cálculos de calcio que no permiten la salida de la saliva y que provocan la inflamación de la glándula salival afectada; y la sialadenitis, que es la infección de las glándulas salivales, que puede ser un efecto de la sialolitiasis, o estar causada por un virus o bacteria